Los analfabetos del siglo XXI no serán quienes no sepan leer o escribir, sino los que no sean capaces de aprender, desaprender y reaprender.
La frase es una poderosa reflexión sobre las habilidades esenciales para prosperar en el siglo XXI. Advierte que la falta de capacidad para aprender, desaprender y reaprender será una forma de analfabetismo mucho más limitante que la falta de habilidades básicas de lectura y escritura.
En un mundo en constante cambio (la tecnología, la ciencia y la sociedad avanzan a un ritmo vertiginoso) lo que hoy es relevante, mañana puede quedar obsoleto. De ahí la importancia del aprendizaje continuo.
Hoy en día, la capacidad de evolucionar con la información y las nuevas realidades, ser capaz de cuestionar y abandonar conocimientos o prácticas que han quedado desfasadas, la curiosidad o la voluntad de adaptación son las herramientas más valiosas para el éxito y para seguir siendo competentes y relevantes.
Esta frase, es un aviso a fomentar una mentalidad flexible y de aprendizaje permanente.
